letramusical. "Otro paralelo Literatura – Música"

Espacio de estudio e investigación: El Quijote y La Música Barroca – (M Victoria L. Almansa Pimentel)

Mes: octubre, 2016

El Quijote es Renacentista y Barroco?

Estimad@s lector@s esta es la pregunta que dejamos abierta en la anterior entrada, a la que intentaré dar una posible respuesta, permíteme que añada el adjetivo musical y reformule la cuestión: el Quijote es Renacentista y Barroco en lo musical?

Aquí me surge la pregunta ¿El Quijote es más afín al mundo del Barroco que a la estética del Renacimiento? ¿Qué piensas?

Este adjetivo musical atañe, no a lo histórico, cultural, musical, literario o artístico propio de aquellos períodos, sino a cómo es la percepción auditiva del Quijote para los instrumentos que suenan en la novela, es decir, la renacentista e imprecisa identificación de los sonidos instrumentales, en la primera parte, y la barroca y perfecta percepción de esos signos musicales, en la segunda parte.

En los primeros capítulos, en el arranque de la novela, vemos un Quijote enloquecido por la “literatura caballeresca que le hace perder los sesos“, nos dice Vargas Llosa, quedando en una más que trastocada escucha de los instrumentos musicales que suenan, en la percepción alucinada de sus imágenes solemnes-el castillo por la venta, la cena con música y ricos manjares manjares por un bacalao mal remojado, poco cocido y un pan mugriento– al son del cuerno de un porquero y el silbato de un castra puercas.

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El Quijote en lectura alucinada

Don Quijote ve y oye lo que no suena, confunde los instrumentos, no unos por otros, no, sino para recrear sus propias ensoñaciones caballerescas, producto de tanta letra impresa que leyó, es decir, el Hidalgo de la primera parte está en el mundo impreciso del renacimiento, por sus erróneas y equivocadas imágenes auditivas.

En la segunda salida, se repiten los sonidos y las imágenes alucinadas:“¿Como dices eso?-dijo don Quijote-.¿No oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los clarines, el ruido de los atambores?. No oigo otra cosa-respondió Sancho– sino muchos balidos de ovejas y carneros. Y esa era la verdad”, nos aclara el narrador a los lectores, “porque ya llegaban cerca de los rebaños”  (I, XIII, 154) (Los ejercitos pecuarios)

Cervantes no parece que pensara, al comienzo de escribir la novela, en un héroe de enormes conocimientos instrumentales y musicales (como vemos claramente en el Quijote de 1615), los cuales alumbran al principal personaje de la ficción “Don Quijote de La Mancha”, y llevan al lector a distinguir entre las imágenes alucinadas y la realidad de su mundo rural, del que se separa definitivamente el Hidalgo Cavallero.

En la segunda parte, el Hidalgo recupera su cordura acústica, percibe claramente los signos sonoros, abandona las ensoñaciones e imágenes alucinadas de los sonidos que se escuchan en la primera parte de la novela, y pasa a contemplar “tal cual” la realidad, con atenta audición y correcta interpretación de lo signos musicales, porque sus oídos no le engañan.

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Don Quijote listo para las batallas que le anuncian su afinado oído musical

Se produce la “migración del signo” como dice Roland Barthes, desde las imágenes platónicas del mundo renacentista de la primera parte, a la perfecta percepción auditiva de los sonidos del mundo Barroco en la segunda parte. El Quijote entra en la precisión del mundo Barroco musical y, como el artista de esta época, descubre que los medios para llegar a la realidad son la percepción directa. Don Quijote ya puede ver, oír y nombrar perfectamente los instrumentos que se tañen: un arpa es un arpa, una chirimía es una chirimía.

(…) Al compás de la agradable música vieron que venía hacia ellos un carro de los que llaman triunfales (…)” ” (…) en el momento en que llegó el carro a estar frente a los duque y Don Quijote, cesó la música de las chirmías, y luego la de las arpas y laúdes  (…)“(II, XXXV, 753).

El Quijote es un libreto que sirve de guía a numerosos compositores, prueba de ello es el centenar de obras escritas, de todos los géneros, de gran belleza musical. Henry Purcell (1659 – 1695), talentoso compositor inglés del Barroco, llevó al pentagama la primera lírica teatral que se representó en Londres. Me pregunto ¿por qué en Inglaterra y no en España, la tierra de Cervantes?

 

 

 

 

 

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Bibliografía consultada para esta entrada:

. Amadei Pulice, M. A, (1990) Calderón y el Barroco: exaltación y engaño de los sentidos.
. Centro Virtual Cervantes. La música en el Quijote.

. Centro Virtual Cervantes. La empalabrada escucha de don Quijote.

.Centro Virtual Cervantes. El Quijote en la ópera.
. Vargas Llosa, M. (2004) Una novela para el siglo XXI.
. Trapiello, A. (2015) Don Quijote de La Mancha de Cervantes.

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Las imágenes musicales del Quijote renacentista de 1605

Como dije en la entrada anterior, Don Quijote no distingue los instrumentos que suenan, aunque sí los escucha, pero en favor del desarrollo de su recién iniciada aventura como caballero andante. Así nos cuenta el narrador en su primera salida, como a la puerta de la venta él imagina un castillo y escucha una trompeta anunciándole, cuando lo que suena es el cuerno de un porquero.

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Don Quijote a la puerta de la venta

Se fue llegando a la venta que a él le parecía castillo (…), un porquero que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos (que sin perdón así se llaman) tocó el cuerno con cuya señal se recogen ellos, y al instante se le figuró a Don Quijote lo que estaba deseando, que algún enano avisaba de su llegada” (I, II, 46).

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Cuerno

El cuerno es un instrumento de viento propio de la época cervantina que utilizaban los pastores para reunir el ganado. Como vemos, el Quijote es muy sensible a los sonidos auditivos, que los percibe y transforma en una realidad aparente e idelizada. El Hidalgo Caballero no escucha el sonido real del instrumento sino la imagen musical, una proyección de sus lecturas fantásticas de las novelas de caballerías, con más valor en el mundo del renacimiento que la percepción sensorial.

Los instrumentos musicales se representan de forma distinta en la segunda parte, que en el Quijote de 1605, donde el Hidalgo Cavallero cambia la percepción de los signos musicales. Así, al final del segundo capítulo, al sonido de un silbato de un castrapuercas imagina que escucha música mientras come en la venta, su castillo, siendo además de mucha risa cómo le daban la comida y cómo bebía el vino, por una caña que le había puesto en la boca el ventero.

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(…) llego casualmente a la venta un castrador de puercos, y nada mas llegar, hizo sonar su silbato de cañas cuatro o cinco veces, con lo cual Don Quijote acabo de confirmar que estaba en algún famoso castillo y que le servían con música, que el abadejo eran truchas, el pan candeal, las rameras damas y el ventero castellano del castillo (…)” (I, II, 49).

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Silbato de caña

La suerte de increíbles imágenes, que inventa el genial Cervantes con la voz de la música, mantiene y prepara al lector para las siguientes, a cual más ingeniosa y sorprendente.

Hay pues Dos Quijotes, el renacentista de la primera parte, por su errónea identificación de los sonidos musicales, y el barroco, de la segunda parte, con un Hidalgo cavallero que escucha perfectamente los sonidos de los instrumentos que se tañen? …se contará en la siguiente entrada.

 

 

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Bibliografía consultada para esta entrada:

. Amadei Pulice, M. A, (1990) Calderón y el Barroco:exaltación y engaño de los sentidos.
. Centro Virtual Cervantes. La música en el Quijote.

.Instrumentos musicales en tiempos de El Quijote de Cervantes (2016). Fundación Joaquín Díaz y Museo de la Música–Colección Luis Delgado.
. Trapiello, A. (2015) Don Quijote de La Mancha de Cervantes.

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